Cuando llega el invierno y baja la temperatura, el organismo reacciona con cambios fisiológicos para permitirle conservar y generar calor. La piel, las articulaciones, el metabolismo, el sistema circulatorio, respiratorio e inmunitario experimentan cambios importantes que debemos entender para poder cuidarnos de mejor manera y prevenir infecciones.
Existe una infinidad de creencias alrededor del cómo y por qué solemos enfermarnos más en estas épocas, aquí te compartiré qué pasa en realidad en tu cuerpo y sobre todo qué podemos hacer para mantenernos saludables.
❄️ Mito 1: “El frío te enferma”
Realidad:
El frío por sí mismo no causa infecciones, estas son causadas por microorganismos, los más comunes son los virus (rinovirus, influenza, VSR, adenovirus).
Cuando sales al frío y sientes congestión y escurrimiento nasal suele ser por el aire frío, eso no quiere decir que tengas una infección pero el frío sí crea condiciones que facilitan que los virus se transmitan, por ejemplo:
- El aire frío y seco → la mucosa en tus fosas nasales se reseca y se reduce la calidad del moco, además, se inhibe una respuesta inmunitaria que atrapa y elimina los virus.
- Pasamos más tiempo en espacios cerrados → mayor exposición a microbios.
- Tendemos a tocarnos más la nariz, ojos y boca debido al frío y a los síntomas que provoca el aire frío (comezón, congestión, irritación). Esto puede ser la puerta de entrada al contagio.
- Cambios que afectan el funcionamiento del sistema inmune: reducción en el flujo sanguíneo, aumento de inflamación y menores niveles de vitamina D por la falta de exposición solar.
En realidad no te enferma el cambio de temperatura, pero si te hace más susceptible a contraer infecciones y los cambios que el cuerpo experimenta, nos pueden hacer sentir fatigados o con molestias.
🌬️ Mito 2: “Tomar bebidas calientes es mejor que tomarlas frías”
Realidad:
Durante el invierno las personas sienten menos sed, lo que lleva a que beban menos líquidos. También existe la creencia de que como no sudan, no necesitan beber tanta agua. La realidad es que el aire frío y seco e incluso la calefacción aumentan la pérdida de líquidos a través de la respiración y la piel. Por lo que sigue siendo importante la correcta hidratación, en especial si presentamos alguna infección.
Las bebidas calientes, aunque pueden ser una forma muy reconfortante de beber líquidos, debemos de recordar no tomarlas sumamente calientes y tomar con moderación las que contengan cafeína (ya que pueden alterarnos) o que sean diuréticas (que pueden deshidratarnos). También evitar tomar bebidas con exceso de azúcares, ya que pueden alterar nuestro sistema inmunitario.
En resumen, no es que un tipo de bebida sea superior a la otra, lo verdaderamente importante es mantenernos hidratados, seguir bebiendo agua natural y disfrutar de nuestras bebidas preparadas, pero sin excesos.
😴 Mito 3: “En invierno, entre más duerma mejor me sentiré ”
Realidad:
Durante el invierno podemos sentirnos con mayor sueño, esto debido a los cambios en la luz diurna que afectan tu ciclo circadiano y la producción de melatonina. La recomendación de horas de sueño para un adulto es de 7-9 horas por noche; se ha visto que dormir mucho más de ello no necesariamente es mejor y por el contrario puede aumentar el riesgo de otras enfermedades o indicar alguna otra condición.
Dormir es fundamental para tener un sistema inmunológico fuerte, ya que ayuda a producir citocinas y células que combaten las infecciones, mejora la respuesta inmune y reduce la inflamación.
En conclusión, dormir bien ayuda al sistema inmune. Dormir poco lo debilita. Pero dormir “más” no siempre significa dormir “mejor”.
🍊 Mito 4: “La vitamina C evita que te resfríes”
Realidad:
La vitamina C contribuye al buen funcionamiento del sistema inmunitario, ayuda a la cicatrización de heridas e incluso a la protección del colágeno, las articulaciones y los tendones. Sin embargo, no se ha demostrado que tomar dosis adicionales de vitamina C prevenga los resfriados comunes.
. Lo que sí hace, según estudios, es reducir ligeramente la duración y la severidad si la tomas de manera continua antes de enfermarte y también podría contribuir al proceso de recuperación.
La realidad es que para la mayoría de las personas es más importante el llevar una dieta saludable que proporcione los nutrientes necesarios (vitaminas, minerales, proteínas, antioxidantes). Este tipo de alimentación permitirá mantener tu sistema inmunitario saludable y tener una mejor recuperación de las infecciones.
Es mejor consultar con tu médico para saber si algún tipo de suplementación adicional es necesario en tu caso específico.
💪 Mito 5: “El ejercicio debilita el sistema inmunitario”
Realidad:
En invierno, las personas tienden a volverse más sedentarias debido a las bajas temperaturas, la menor cantidad de luz en el día (mayor somnolencia), los cambios de humor y energía (disminuyen la motivación) e incluso los compromisos y festividades dificultan la planificación y el tiempo de entrenamiento.
Sin embargo, mantener la actividad física es fundamental para la salud; el ejercicio moderado y regular no debilita el sistema inmunitario; de hecho, lo fortalece y mejora su funcionamiento. Además de tener beneficios para las articulaciones, músculos e incluso el estado de ánimo que se ven afectados en esta época.
Así que ya sabes, es indispensable mantenerse activo y buscar actividades que disfrutes e ir a tu propio ritmo e intensidad.
💊 Mito 6: “Necesito antibióticos si tengo un resfriado”
Realidad:
Los antibióticos son efectivos contra infecciones bacterianas y no combaten las infecciones virales. La inmensa mayoría de las infecciones más comunes en invierno, como el resfriado común, son virales, por lo que no necesitan antibióticos. Por el contrario, su sobreuso puede llevar a crear resistencias. Siempre consulta con tu médico para llevar el tratamiento indicado para ti.
Lo que sí es importante para prevenir y mejorar tu recuperación es:
- Sueño de calidad y reposo.
- Alimentación saludable
- Hidratación
- Cuidados especiales y para mejorar molestias (control de fiebre, uso de humidificadores, lavados nasales, gárgaras, miel, tés)
Recuerda que los cuidados favorecerán tu recuperación, en caso de que tus síntomas empeoren, acude a tu médico para recibir el tratamiento apropiado.
🌡️ Lo que sí afecta tu inmunidad en invierno (y nadie explica bien)
1. Aire seco = mucosa más vulnerable
Tus vías respiratorias son la primera barrera de defensa. En invierno se secan, y eso debilita su capacidad de atrapar microbios.
2. Menos luz = menor energía
La luz solar regula tus ritmos circadianos, tu energía e incluso la función de tus células inmunes.
3. Cambios bruscos de temperatura
Provocan cambios fisiológicos que bajan las defensas y aumentan el riesgo de infecciones.
4. Mala calidad de sueño
Debilita tu sistema inmunitario haciéndote más propenso a infecciones y dificultando tu recuperación. Uno de los factores más ignorados pero más importantes.
5. Alimentación alta en azúcar y alcohol
En estas fiestas podemos llegar a abusar de ambos y aunque no lo parezca, estos afectan la salud intestinal, causan inflamación y pueden alterar la función inmunológica.
🍵 Cómo cuidar tu sistema inmune este invierno
Lo importante es escuchar a tu cuerpo y entenderlo para poder hacer los cambios necesarios que favorezcan tu salud, además de elegir las herramientas que te ayuden a sentirte mejor.
✔️ Hidrata tus mucosas
Mantente bien hidratado bebiendo agua durante todo el día, puedes utilizar un humidificador para evitar la resequedad ambiental o hacer lavados nasales con solución salina, cubrete bien del aire frío al salir..
✔️ Regula tu sueño
Mantén horarios regulares para dormir y despertarte, intenta llegar a 7-9 horas de sueño por la noche, evita siestas largas y consumir alimentos o estimulantes por la noche cercanos a tu hora de dormir.
✔️ Consume una amplia variedad de nutrientes en tu dieta.
Recuerda que una alimentación saludable debe ser variada y balanceada, es decir, que contenga alimentos de todos los grupos alimenticios: proteínas, frutas y verduras (de diversos colores), grasas saludables, cereales integrales.
✔️ Muévete un poco, todos los días
No se trata de entrenar más duro sino de ser constante. Mantente activo durante el día y realiza actividades que sean suaves con tus articulaciones, ve escuchando a tu cuerpo y sube o baja la intensidad conforme te vayas sintiendo.
✔️ Nutrientes y antioxidantes
Ningún suplemento es milagroso y te evitará enfermar. Pero la realidad es que en ocasiones es difícil llegar a nuestros requerimientos nutricionales y esto puede afectar el funcionamiento del sistema inmunitario. También existen nutrientes y antioxidantes que pueden favorecer su función y la recuperación.
Por ejemplo:
- Espirulina + Chlorella: aporta fitonutrientes que actúan como antioxidantes y antiinflamatorios, fortaleciendo el sistema inmunológico y ayudando al cuerpo a combatir infecciones.
- Multivitamínico esencial contiene vitaminas y minerales esenciales para el correcto funcionamiento del sistema inmunitario como: vitamina A, vitaminas del complejo B, vitamina C, vitamina D, zinc, hierro y selenio.
- Condroitina apoya la salud articular gracias a sus efectos antioxidantes, antiinflamatorios y analgésicos que ayudan a mantener las articulaciones lubricadas y evitar la rigidez.
- Pre-entrenador con Aminoácidos, Vitaminas, Minerales y Electrolitos: favorece tus entrenamientos ayudándote a tener más energía, motivación, recuperación y nutrientes que apoyan tu sistema inmunitario.
🌿 Reflexión final:
Tu sistema inmunitario trabaja para protegerte y se adapta a las distintas condiciones y retos que se le presentan. Por ello, es indispensable el autocuidado y mantenerlo funcionando correctamente mediante hábitos saludables.
El invierno no es el enemigo. Es una invitación a escucharte un poco más, cuidarte con más intención y abrazar las tradiciones de la temporada.
Si nutres tu cuerpo con equilibrio y constancia, él hará el resto.
